Abogados deben ser facilitadores de la justicia: estudiantes IBERO Puebla

Los litigantes del futuro reflexionan sobre el valor de actuar con honestidad y en beneficio de las personas para garantizar la protección de los derechos fundamentales.

Estudiar en tiempos de Zoom es particularmente agotador. Diversos estudios señalan los efectos de la exposición prolongada a las cuadrículas parlantes, el sedentarismo y el espejo de Narciso en forma de videocámara que se activa cuando es tiempo de tomar la palabra. Pero estas y más peripecias de la vida en línea son eludidas con gusto por algunos jóvenes para los que las clases no son suficiente.

Durante varias semanas, incluyendo sábados y vacaciones, el Club de Litigación de la IBERO Puebla se reunió virtualmente para ensayar diferentes situaciones que podrían suscitarse cuando participaran en el Concurso Nacional de Juicios Orales. El evento de tres días, organizado por el alumnado del Tecnológico de Monterrey campus Nuevo León, congregó virtualmente a una docena de colegios a nivel nacional. La delegación de la Universidad Jesuita obtuvo el tercer lugar.

La invitación a participar en la segunda edición del concurso, celebrada el pasado septiembre, fue recibida por el Mtro. Simón Hernández León y el Mtro. Javier Inzunza Villalobos, coordinador y profesor de la Licenciatura en Derecho. Fueron ellos quienes coordinaron el proceso de selección y preparación de los competidores con base en sus intereses y habilidades.

Isaac Palma Contreras fue el último de los seis integrantes en unirse al grupo de interés. De último momento, decidió salir de su comodidad y buscar un espacio para practicar el Derecho penal, su área profesional afín. “Te forma un carácter en frente de un juez”, recuerda sobre la competencia, al tiempo que aprecia el litigio como un juego de ajedrez donde cada movimiento cuenta. 

Las prácticas, explica Daniela Torres Parra, se celebraban tres veces a la semana, muchas veces en horario nocturno. “Nos ayudó mucho la disciplina, el compromiso que todas y todos teníamos”. El entusiasmo tuvo un toque especial al tratarse de la primera ocasión en la que los estudiantes, la mayoría de quinto semestre, participaban en un concurso de esta naturaleza.

Cada universidad envió a cuatro representantes para participar en simulaciones de juicios orales. Los equipos, divididos en parejas, se enfrentaron a otros colegios en la dinámica de defensa contra ministerio público. La delegación de la IBERO Puebla llegó hasta la semifinal, donde perdió contra el eventual ganador del concurso.

Aunque no participó en la competencia, Galilea Meneses Sánchez recuerda que el conocimiento de las leyes, la técnica deliberativa y la elocuencia son algunos de los factores de mayor peso en la evaluación de los equipos. La condición de litigio a distancia también influyó en el rendimiento, especialmente para abogados histriónicos como el propio Isaac Palma, atado a su silla sin poder deambular por la sala.

Ejercicio honesto

El Club de Litigación, ahora con Galilea Meneses a la cabeza, se prepara para un nuevo concurso, esta vez organizado por la UNAM y con la participación de más de 20 instituciones. Para ello, el grupo tuvo que aplicar a una preselección por video con una exposición sobre medidas cautelares. Su cuarto lugar en el castin les permitió asegurar la participación en el evento del próximo noviembre.

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“Debemos ser sinceros como operadores jurídicos, independientemente de la parte en la que estemos. […] Siempre estar apegado a la legalidad. No hacer cosas ilegales para que la justicia de beneficie”: Benjamín Sánchez.

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Los estudiantes destacan el acompañamiento de los profesores como un factor diferencial. La proactividad de entrenadores y alumnado inspiró a Benjamín Sánchez Magaña a espabilar y entregarse de lleno a la causa. Así, el joven que entró para subsanar las carencias de la educación en línea se llevó un gusto insospechado por el Derecho penal, vocación de alta complejidad dentro de la abogacía.

Además del aprendizaje desde la práctica, el grupo cosecho reflexiones valiosas sobre una profesión en deuda con la sociedad. Ana Paola García Romero indica que las prácticas deshonestas dañan al gremio, no solo en el imaginario colectivo sino en su esencia. “Podemos dar muchísimo, pero siempre apelando a nuestros valores fundamentales; en este caso, la honestidad […] Siempre hay alternativas”.

La visión social de la IBERO Puebla busca que el accionar de los abogados proteja las garantías fundamentales. “Queremos que la formación en Derecho esté abocada a los derechos humanos, la búsqueda de la justicia y la igualdad sustantiva. Esas son notas identitarias de nuestro programa”, asegura el Mtro. Simón Hernández. El coordinador celebra la posibilidad de educar desde la realidad y la diversidad, aun cuando ocurra a las diez de la noche en una sala de Zoom.

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