“El deseo no puede ser un peligro”: historia del homoerotismo en CDMX

  • Ya sea con argumentos médicos falaces o en aras de salvaguardar el orden público, la sociedad capitalina del siglo XX persiguió y condenó la disidencia sexual masculina en lo público y lo privado. Algunas prácticas perduran hasta hoy.

La época posrevolucionaria se caracterizó por una hipermasculinización del varón mexicano de la clase obrera que perdura hasta nuestros días. “¡Viva la Revolución! ¡Vivan los hombres!”, rezaba una de las máximas de la época. La construcción de una heteronorma que criminalizó lo afeminado derivó en múltiples violaciones a los derechos humanos.

En su tesis doctoral titulada De sedientos seres. Una historia social del homoerotismo masculino. Ciudad de México 1917-1952la Dra. Nathaly Rodríguez Sánchez, académica de la IBERO Puebla, ofrece un recorrido por la cartografía de la homosexualidad en la capital del país en la primera mitad del siglo XX. Se trata del primer texto publicado desde el espacio del consejo editorial del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad.

Una nota periodística de 1930 incluida por la autora contiene el encabezado “El alumbrado es enemigo de los enamorados”; el cuerpo del texto narra el arresto de dos hombres y su traslado al Penal del Pacífico tras ser vistos besándose en la calle. La estigmatización de la prensa hacia este y todos los fenómenos que alteraban el orden público es compilado por Rodríguez Sánchez.

En su comentario sobre la obra, la Dra. Galilea Cariño Cepeda, responsable del programa de Prevención de Violencias de la Universidad Jesuita, valoró la descripción de los métodos de adiestramiento y adoctrinamiento que sufrían los varones víctimas de la vigilancia. “Estos contenidos son un antídoto para la tolerancia. Nos invitan a pensar en nuestras indiferencias con respecto a nuestras personas cercanas”.

La publicación describe las persecuciones, redadas, criminalización y reconversión de las personas afeminadas, cuyo trato diferenciado estaba basado en su estatus social. Si bien los gendarmes son la imagen que retrata estos operativos, se trata, explicó Cariño Cepeda, de una encarnación de un juicio ejercido, al día de hoy, por la población de toda estirpe en los espacios públicos y privados.

Por su parte, la Dra. Amaranta Cornejo Hernández, coordinadora de la Maestría en Comunicación y Cambio Social, destacó la reconstrucción de un archivo periodístico en donde se refleja la operatividad de la hegemonía y las masculinidades en la época. “Esta mirada al pasado nos hace ver quiénes y cómo habitaban las calles de la Ciudad de México”.

De sedientos seres utiliza múltiples recursos demográficos que permiten identificar el devenir de veredas, colonias y zonas de la capital mexicana. El texto, explicó, reconoce los actos de habla que reflejan que la homofobia era performativa en el uso del lenguaje, lo cual no solo provocó descalificaciones, sino la construcción de patologías, donde la identidad sexual ha sido configurada como una amenaza.

Cornejo Hernández cuestionó los cambios sociales ofrecidos por la Revolución que privilegiaron al hombre hipermasculino heterosexual. A un siglo del estallido que sigue siendo orgullo nacional, llamó a reivindicar las nuevas agencias para comprender qué cambios necesitan las sociedades contemporáneas. “El libro nos lleva al compromiso de seguir haciendo este trabajo en otros espacios y otros tiempos”.

La revisión del libro puede dividirse en dos etapas: el contexto mexicano posrevolucionario que vigilaba a través de la ciencia médica el comportamiento de los hombres, y la reconstrucción de los hechos desde las heterodoxias masculinas y las estrategias de resistencia de la diversidad.

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“La tipología de los deseos homoeróticos tenían una visión biológica regida por el orden natural de las hormonas. Demostrar las anormalidades de los hombres con prácticas homoeróticas era tarea de los endocrinólogos”.

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Tal es el caso de Ramón, un hombre de los años 30 que fue detenido y llevado al manicomio federal cuando tenía 12 años. Su caso, utilizado como hilo conductor en la crónica, es una alegoría de la resistencia a los mecanismos de adoctrinamiento de la masculinidad hegemónica y heteronormada. Así lo apreció el Mtro. Adán Cuamatzi Cuamatzi, activista por los derechos LGBT+ en Puebla.

Como deja entrever la obra, el control policial se hizo presente ante el homoerotismo masculino de acuerdo con las agendas del orden social de las respectivas administraciones públicas. La rebeldía la encarnaban los menores de edadcomo Ramón, quienes resistían a los designios de las autoridades para ser reconvertidos por ser considerados peligrosos.

Después de 90 años, los mismos discursos parecen tener vigencia hoy en día; aun así, esto no ha detenido las acciones de las disidencias para buscar, desde el orgullo, la posibilidad de existir en el mundo. “El libro se ubica como un trabajo que, desde diferentes paradigmas de investigación, da elementos para seguir repensando nuestro lugar en el mundo”, concluyó Adán Cuamatzi.

Como reacción a los comentarios de sus colegas, Rodríguez Sánchez señaló que su proyecto editorial busca, a través del rescate de la herencia de los feminismos en torno a la feminidadreconstruir la historia de la diversidad sexogenérica. Destacó la importancia de publicar De sedientos seres a través de una universidad de tradición cristiana como una forma de transformar los paradigmas socioculturales.

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