Investigar para el bien común, encomienda de instituciones educativas

ibero

La Universidad Jesuita se encuentra trabajando en 86 proyectos de investigación encabezados por 50 investigadores, de los cuales 32 son integrantes del SNI.

La IBERO Puebla inició su Semana de Investigación, evento anual que integra y armoniza logros y aprendizajes de decenas de investigadores y estudiantes de la Universidad. En la edición virtual de este año, el contexto convoca a renovar disposiciones, animar sensibilidades y construir nuevas realidades a través de la esperanza.

En su tiempo, el padre Ignacio Ellacuría, SJ sentenció: “el sentido último de una universidad solo puede pensarse desde el criterio de su incidencia en la realidad histórica”. Es así que los hallazgos ligados al involucramiento y la incidencia social corresponden a las intenciones de crear comunidad con ánimo fraterno.

Ante la agudización de todas las vulnerabilidades que ya aquejaban al país, la investigación generadora de conocimiento en una Universidad Jesuita está llamada a ser la voz que instruye la transformación de la realidad de los más desposeídos. Así reflexionó el Mtro. Mario Patrón Sánchez, para quien es necesario ensayar nuevas aproximaciones que reconozcan solidaria y amorosamente los esfuerzos de resistencia y de lucha.

Para el Rector de la IBERO Puebla, el quehacer investigativo actual requiere de perspicacia creativa para trazar nuevos senderos de viabilidad. “Esta Semana de Investigación ha de constituir una oportunidad para replantear la incidencia de la producción académica, nutriendo las nuevas posibilidades que se asoman entre la neblina de la crisis actual”.

La investigación debe encausarse como un vehículo para la resiliencia comunitaria que haga frente a las dinámicas globales que han desestructurado los ámbitos locales. Al mismo tiempo, los esfuerzos han de traducirse en aproximaciones sensibles que rechacen el oportunismo y que miren compasivamente las heridas provocadas por el debilitamiento del tejido comunitario.

Investigar, ¿para qué?

La sociedad mexicana se acerca a los 365 días alejada de casi todas las actividades presenciales, lo que ha propiciado una infinidad de acciones performativas para demostrar la unidad entre unos y otros. Al mismo tiempo, han surgido múltiples análisis y previsiones de cómo será el mundo cuando la enfermedad haya sido controlada. Sin embargo, el mayor miedo del Mtro. David Fernández Dávalos, SJ es regresar a una realidad peor que la prepandémica.

Durante los casi doce meses de confinamiento ha crecido la violencia contra las mujeres y contra la infancia; se han ampliado las necesidades básicas, y se han evidenciado las carencias del sistema de salud. De igual manera, la crisis ambiental, la desigualdad y la fragilidad democrática prevalecen como las problemáticas más agudizadas.

Existen poblaciones para las que el confinamiento no es ajeno. Particularmente, ilustró el caso de las personas migrantes que permanecen privadas de sus derechos en centros de detención en las fronteras de nuestro país; muchos de ellos esperando sentencia. “Del confinamiento forzado no pueden salir mejores personas ni sociedades mejores. Esta pandemia es una oportunidad para repensar lo social”, indicó el secretario ejecutivo de la AUSJAL

Las universidades latinoamericanas jugarán un papel fundamental en la construcción de nuevos modelos de desarrollo. Para ello, es necesario transversalizar la sustentabilidad de las investigaciones y asumir la interdependencia de los elementos que componen a los sistemas de conocimiento, esto con la intención de definir los problemas de cada región y actuar para resolverlos.

El exrector de la IBERO Ciudad de México-Tijuana llamó a trabajar de manera colaborativa para desentramar los mundos posibles a partir de la realidad actual, así como crear mecanismos que propicien la sinergia entre los sectores público, privado y social en torno al conocimiento científico.

Personas antes que individuos

La palabra resiliencia figuró entre las candidatas a palabra del año 2020 para la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE). Es fácil ver por qué: la adaptabilidad se ha convertido en la competencia más relevante para afrontar la zozobra coronavírica.

Las modificaciones al encuentro cotidiano con la otredad han tenido múltiples y diversos impactos en cada persona. “Esta situación anómala nos hace ver que existimos por relaciones personalizadoras. Por eso nos afecta tan íntimamente no poder actuar en tantas relaciones que nos daban humanidad”, expresó el Dr. Pedro Trigo, SJ. Como seres sociales, necesitamos ver, oír y palpar nuestra realidad.

El teólogo jesuita acusó las acciones y omisiones del Gobierno de México que han obstaculizado la gestión de una crisis integral que, en varios aspectos, el propio Estado ha propiciado. En el proceso de restauración de la antigua normalidad, advirtió, las clases populares seguirán sintiendo que no tienen lugar, mientras que los nuevos profesionistas se incorporarán a la vida laboral sin preparación necesaria.

__________________________________________________________________________________________________

“Hoy hacemos investigación. ¿Para qué?, ¿para quienes? Podemos aprovechar esta oportunidad para redefinir los rumbos de nuestras universidades”: Mtro. David Fernández, SJ.

__________________________________________________________________________________________________

En la misma línea proyectiva, Pedro Trigo anticipó una posible miopía que obstaculice el diagnóstico de los daños ocasionados por la creciente desigualdad a las naciones democráticas. “Los países más ricos se están peleando por las vacunas. Se diga lo que se diga, se da por sentado que así es la vida. El resultado es el fin de la esperanza”.

La pandemia ha puesto en relieve la precariedad de los empleos y la calidad de vida, pero nadie ha impulsado acciones para revertir la inhumanidad del orden establecido. Las protestas, motorizadas especialmente por jóvenes, tienen como fundamento el rechazo del sistema. Sin embargo, si no llevan como esencia el compromiso al cambio de vida, la situación seguirá igual.

El director del Departamento de Investigaciones del ITER llamó a cuestionar si cada ser se asume como individuo (constructor de sí mismo) o como persona (sujeto a la relación con los otros): “debe de haber un sentido de pertenencia, de responsabilidad y de gusto. Solo así cobra sentido el trabajo por recrear la democracia desde la que sea posible instaurar mínimos de vida consensuados”.

Ambos jesuitas coincidieron en que la investigación debe estar necesariamente relacionada con la realidad y abierta al escrutinio público, donde se incluyan nuevas epistemologías y se atiendan los efectos más graves de la pandemia. El impacto último tiene que reflejarse en la sociedad más allá del individuo.

También te podría gustar...

A %d blogueros les gusta esto: