Las instituciones educativas jesuitas acogen y se suman a la lucha de las mujeres mexicanas por el reconocimiento y plena vigencia de sus derechos

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En torno al día internacional de la mujer, igualdad de género tocando la puerta

Indignación por la precariedad y el deterioro imparable en que vive la mayoría de las mujeres en México, las cuales representan el 51.1% de la población.

La exclusión caracterizada por la pobreza, desigualdad, discriminación y múltiples formas de violencias es el contexto que las mujeres siguen enfrentando para sobrevivir el día a día en nuestro país, y que se ha incrementado con la pandemia.

De acuerdo con los resultados del tercer trimestre de 2020 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), “la situación laboral de las mujeres ha sido más afectad[a] por la contingencia sanitaria, en comparación con los hombres; con una pérdida de empleo mayor, una
recuperación más lenta de la ocupación y condiciones laborales menos favorables.”

Los cuidados también siguen siendo responsabilidad de las mujeres en la mayoría de los casos y ellas han tenido que trabajar triples jornada a causa de la pandemia. Finalmente, persisten y, en algunos casos, han aumentado los
delitos de género como el feminicidio, la violencia sexual, la violencia familiar, el acoso y hostigamientos sexuales, trata de personas, entre otros.

La violencia también ha tocado a nuestras universidades. Uno de los casos más recientes es el de la estudiante de la IBERO León, Nadia Rodríguez Saro, asesinada en la madrugada del 8 de marzo pasado en León, Guanajuato.

Doble inquietud nos supone que, ante esta realidad, la actitud de los gobiernos locales y federal se haya caracterizado hasta el momento por un discurso descalificatorio de las demandas y reductor de las problemáticas que padecen, así como por la omisión en la generación de políticas que reviertan sustantivamente la inequidad y desigualdad por género en que sigue viviendo la mitad de la población mexicana.

Hoy, 8 de marzo, las instituciones educativas jesuitas nos manifestamos solidarias, declaramos acogida plena y comprometida a las luchas y reivindicaciones por los derechos de las mujeres y hacemos eco del potente y justo llamamiento a romper el pacto patriarcal.

Por lo anterior, exhortamos al Estado Mexicano, en todos sus órdenes y niveles del poder público a:

  • Reconocer que la desigualdad y violencias basadas en el género y otras condiciones son inadmisibles y, por tanto, son de la mayor preocupación y prioridad de las instituciones
  • Generar las condiciones y manifestar voluntad concreta y sustantiva para relacionarse desde la equidad
    y el respeto con la población femenina, incluyendo sus distintas expresiones organizativas y de lucha.
  • Promover, facilitar y garantizar la participación y toma de decisiones de las mujeres, adolescentes y niñas en todos los asuntos que les interesen y/o afecten.
  • Asumir con acciones concretas sus obligaciones en materia de derechos humanos, particularmente aquellas relacionadas con la justicia, la verdad y la reparación en todos los casos de violencia contra niñas y mujeres.
  • Garantizar la puesta en marcha de políticas públicas con perspectiva de género y atención integral que abatan la brecha de desigualdad y cumplan con la obligación de garantizar el pleno ejercicio de todos sus derechos.
    Respecto del asesinato de la joven Nadia Verónica Rodríguez Saro Martínez, solicitamos al Fiscal General del Estado de Guanajuato, Carlos Zamarripa Aguirre:
  • Llevar a cabo una investigación diligente, pronta y expedita, incorporando la perspectiva de género en el caso y en el de todas las mujeres asesinadas en el estado, a fin de que su judicialización garantice la emisión de sentencias que abatan la imperante impunidad en México.

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