“Seguiremos luchando por la terca fe en la vida: ¡Ayotzinapa presente!”

  • Ser estudiante implica un crecimiento diario con la esperanza de incidir en el entorno. Cuando ese anhelo es arrebatado, el agravio lo resiente todo un sector de la comunidad.
  • El caso Ayotzinapa visibilizó la crisis social que suma más de 90,000 personas desaparecidas en México, de las cuales 2,520 eran de Puebla.

La Lonja Xavier Cacho, SJ es el punto de reunión por excelencia en la IBERO Puebla. Desde hace un año, el pasillo alberga un antimonumento a las personas desaparecidas que se ilumina por las noches y es acobijado por una fuente durante el día. El letrero rojo en el que se lee Hasta encontrarles  fue intervenido con numerosos listones de colores; a su lado descansa un cristal con el número 43. La Comunidad Universitaria no olvida y sigue pidiendo justicia.

Fueron los jóvenes quienes llevaron la batuta en la extensa jornada conmemorativa llevada a cabo tanto en el Campus como en plataformas digitales. El alumnado de la Institución lleva siete años asumiéndose como hermanas y hermanos de los normalistas de Ayotzinapa. Este año aprovecharon el regreso a las aulas para nombrar, uno a uno y con sus fotos al aire, a los colegas que faltan. Jóvenes de la Benemérita Escuela Rural Veracruzana acompañaron el acto.

“Memoria, verdad y justicia” fue la consigna que hiló el pase de lista, repetida 43 veces. También es el lema de la campaña universitaria para el periodo 2020-2021. Educar en resiliencia, se sabe en la Institución Jesuita, es el camino hacia un horizonte esperanzador. Al final del nombramiento, guardaron silencio en honor a los padres que fallecieron sin obtener respuestas.

El antimonumento recupera el mantra de quienes buscan a sus seres amados. Hoy se hizo eco de los muchachos de Ayotzinapa, pero el grito va más allá: envuelve a las más de 90,000 personas no localizadas desde los años 60, de las cuales 2,520 desaparecieron en Puebla.

Mario Patrón Sánchez, Rector de la Casa de Estudios, aseguró que la jornada es una oportunidad para reconocer y reivindicar el papel que la Universidad está llamada a desempeñar frente a la injusticia, la desigualdad y la incertidumbre. Tal misión se ve materializada en la formación de mujeres y hombres comprometidos con el entorno y abiertos a abrazar la diversidad, misma que caracterizó la maratónica cita.

Los estudiantes se sumaron al espectro político de la fecha. Miranda Cid de la IBERO Puebla y Mario Romero de la Rural Veracruzana leyeron el pronunciamiento estudiantil en donde demandaron un Estado de derecho que ponga fin a la violencia sistemática. En una muestra de sensibilidad hacia las familias, agregaron: “Nadie debería transitar por el camino que ustedes han tenido que recorrer porque nadie tendría que desaparecer en primer lugar”.

Alguien que conoce de primera mano este calvario es Lupita Vázquez Luna. Sobreviviente de la matanza de Acteal en 1997, la activista tzotzil relató su odisea de 24 años en busca de justicia, la cual sigue atascada en la burocracia. “[Las Abejas] somos una organización pacífica, mas no pasiva. No significa que tengamos miedo y no podamos señalar a nuestros enemigos. Salimos, hablamos, los enfrentamos. Nuestra arma sigue siendo la verdad”.

La tragedia transforma. Hilda Hernández se dedicaba a las labores domésticas; Mario González reparaba autos. De un día para otro, los anteriormente residentes de Tlaxcala fueron obligados a convertirse en activistas, peritos, voceros y abogados cuando su hijo César Manuel fue sustraído el 26 de septiembre del 2014. Sus testimonios, moderados por el propio Rector, encontraron un nuevo eco en el auditorio magno de la Universidad Jesuita.

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“En todos los jóvenes veo a mi hijo. La juventud ha sido partícipe de esta lucha. Les agradezco que sigan acompañando a estos padres que esperan con tanto cariño a sus hijos”: Hilda Hernández.

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Tras el agradecimiento de mamá y papá por el acompañamiento y el cobijo de miles de personas a través del tiempo, la Mtra. María Luisa Aguilar Rodríguez del Centro Prodh denunció la displicencia de las autoridades para hacer frente a las crisis institucional, forense y social. “El Estado no busca a los desaparecidos porque, si lo hiciera, se encontraría a sí mismo”.

Encuentro y acompañamiento

Las fechas conmemorativas son también un abrazo colectivo. Diferentes artistas de la Comunidad IBERO Puebla y más allá compartieron sus creaciones como una forma distinta de luchar desde el amor. Desde el performance de Vicente Velázquez y Victoria Cuacuas, pasando por exposiciones visuales y literarias del estudiantado hasta proyecciones auspiciadas por el festival Ambulante, la jornada también tuvo su toque luminoso.

Otra de las bondades de la hibridación coronavírica se hizo presente en el conversatorio que unió al campus universitario con cinco estudiantes de universidades jesuitas. Paula Pedrero (ITESO), Ricardo Rosas (IBERO León), Emiliano Romero (IBERO Ciudad de México), Bjorn Eirik (IBERO Puebla) y Janet Ambrosio (Tecnológico Universitario del Valle de Chalco) comentaron el documental Vivos (2020) de Ai Weiwei.

Los jóvenes reflexionaron sobre la importancia de generar memoria y poner su propio privilegio al servicio de las demás personas. “Si me desaparecieran a un ser querido… yo ya estaría incendiando la ciudad con tal de que me tomen en serio”, sentenció Emiliano.

En un intercambio con el público, María Luisa Núñez, coordinadora del colectivo Voz de los desaparecidos en Puebla, pidió el auxilio de los estudiantes para cambiar la narrativa frente a la indolencia e incompetencia del Estado. En respuesta, el pánel invitó a buscar el apoyo comunitario para renovar constantemente el sentido del dolor y caminar en conjunto.

Recordar Ayotzinapa es empaparse de simbolismos. Los listones de colores de la Lonja, explicaron las alumnas autoras de la intervención, simbolizan el acompañamiento comunitario entretejido de esperanza. De ellos cuelgan fotos y textos a los que todo aquel que camine por aquel sendero podrá sumar sus propias reflexiones en papel y pluma. Porque así se dibujan los cambios desde el quehacer universitario, ya sea en una universidad jesuita o en una escuela normal.

¡Hasta encontrarles!

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