Sin edad para el acoso, abuso o violación sexual en Puebla

Maribel Velázquez
No hay edad para ser víctima de acoso, abuso o violación sexual en Puebla. Desde menores que estaban en el preescolar que fueron atacadas por sus familiares, jóvenes que solo vivían su etapa escolar, hasta profesionistas que soñaban hacer una familia con quién después se convirtió en su agresor.
Las historias de las mujeres agredidas comúnmente se quedan en el anonimato. Las víctimas sienten miedo, vergüenza, así como desconfianza de las autoridades, la sociedad y la familia. Temen no ser respaldadas, generar peleas familiares, e incluso terminar con su sueño de formar una familia.
Este tipo de agresiones dejan marca. Las niñas, adolescentes y mujeres buscan la forma de evitar pasar por la misma situación.
María tenía 16 años la primera vez que un hombre la agredió. Mientras viajaba en el transporte público un sujeto comenzó a frotar su pene en su hombro con el pretexto de que la unidad iba muy llena.
Una señora la defendió, le gritó al agresor y a ella la regañó por no decirle nada, aunque en ese entonces María no entendía que estaba pasando, sin embargo, después se sintió avergonzada, triste e incluso se puso a llorar.
Tras este hecho, María decidió ya no subirse a autobuses llenos. Además de no sentarse junto a hombres.
Una situación similar vivió Guadalupe, quien narró que tenía entre 17 y 18 años cuando un hombre la violentó.
Ella viajaba sentada en el transporte público del lado del pasillo junto con su hermano menor cuando un hombre empezó a restregársele con el pretexto de que el vehículo iba lleno.
En ninguna otra ocasión pasada alguna persona se le había acercado de esa forma aunque las unidades también iban llenas. Así que decidió juntarse un poco más a su hermano para evitar al agresor.
A pesar de sus esfuerzos por alejarse, el sujeto le tocó un seno. Ella se asustó y justo cuando estaba por decirle algo, el hombre se bajó corriendo de la unidad. Guadalupe dijo que está situación le hizo recordar que antes alguien ya la había tocado sin su consentimiento. Le hizo revivir sentimientos de miedo y de impotencia por no haberse defendido.
“Anduve un par de semanas como que cuidándome de todo y sin acercarme a las personas por el temor de que me volviera a pasar”.
A diferencia de María y Guadalupe, Rosa era una niña cuando la tocaron sin su consentimiento . Recordó que tenía cuatro años. Estaba jugando a las escondidas con sus primos en una fiesta, eran varios niños y niñas, y ella se escondió en un closet con el primo que vivía en esa casa y era 10 años mayor que ella.
“Este primo me tocó las pompas y cuando voltee a verlo me dijo que había sido un accidente y que fue con su rodilla, pero el otro primo que nos estaba buscando se acercaba así que no hicimos ruido y volvió a tocarme, para este momento me sentía demasiado incómoda entonces me levanté y salí corriendo del closet hacia donde estaban mis papás, llegué llorando y todos mis primos corrieron hacia mi porque no sabían que estaba pasando, hasta que ese primo se acerco y me dijo que si decía algo nadie me iba a creer y que mis papás se pelearían con ellos y no quería que hiciera eso. No dije nada”.
Desde ese entonces, Rosa siente incomodidad al tener contacto físico con personas que no conoce.
A Martha también la agredieron, aunque cuando tenía alrededor de 29 años mientras trabajaba en un hospital privado.
Ella contó que se hizo amiga de un médico radiólogo del nosocomio. Con el paso del tiempo, él le hizo saber que buscaba una relación extramarital, sin embargo , fue rechazado. A pesar del desprecio, el médico continuó insinuándosele . En una ocasión la encerró y tiró en el área de mastografía para agredirla.
“Sentí su erección y tuve mucho miedo, por más fuerza que ponía no me podía liberar y no había nadie más cerca para correr, afortunadamente me safé y salí corriendo, ya me cuidaba de él”.
Posteriormente, el médico abusó del nombramiento de jefe que le dieron para afectar a Rosa. Le cambiaba los horarios, le ponía los más complejos e incluso la obligaba a hacer equipo con gente que era conocida por ser problemática. Ante esta situación decidió renunciar a su trabajo.
Rosa comentó que hace alrededor de dos años se enteró que el médico salió del nosocomio luego de que una médico interna lo denunciada por acoso.
A Patricia la agredió su entonces novio, con quién llevaba cinco años de relación, tres a la distancia y dos de manera presencial. Ella acababa de cumplir 28. Todo sucedió después de la celebración de su cumpleaños en un bar.
La joven narró que, su ahora expareja, estaba alcoholizado, revisó su celular y encontró unas fotos de un exnovio de hace mucho tiempo, que incluso ya había olvidado que existían. Tras está situación, su expareja la jalo del brazo y discutió con ella.
Al salir del establecimiento tomaron un Uber. Al llegar a la casa de él, Patricia pidió entrar al baño y él la acompaño con el argumento de que la veía mareada. En el lugar sostuvieron relaciones sexuales. Sin embargo, ella no se sentía totalmente consciente en ese momento, por lo que le pidió que parara y no lo hizo.
“Me sentía mareada, vulnerable. Le pedí que se detuviera. Le dije que me dolía, que ya no quería continuar. No lo hizo. Al contrario, siguió con más fuerza, ignorando por completo mis palabras, mi dolor, mi cuerpo. Cuando terminó, simplemente se fue. Me dejó sola, tirada en el baño”.
Patricia quedó en paralizada y aún mareada salió de la casa de su entonces novio. Ya en la calle no supo que hacer, así que le pidió ayuda por teléfono y terminó por llevarla a su casa en el trayecto terminaron con su relación.
Días después, Patricia se empezó a sentir mal. Al ir a ginecólogo se enteró que tuvo un aborto y además un infección de transmisión sexual. La joven decidió ir a terapia para enfrentar está situación, así como la pérdida de su sueño de formar una familia con su expareja.
En el primer bimestre de este año hubo al menos 154 víctimas de abuso sexual; 69 víctimas de acoso sexual; 19 víctimas de acoso sexual; 69 de violación simple y 47 de violación equipara.
Las cifras antes referidas no reflejan la totalidad de las víctimas en Puebla. Ejemplo de esto son cuatro de las mujeres antes referidas, quienes, por diversas razones no denunciaron. Solo una de ella inicio el proceso, pero al final desistió.

– Vecinos detienen a presunto asaltante en Zacatlán – Poder Noticia
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